Buenos tarde, yes, you, lector recluido y no respetado. Irrespetado. Por todos. Normalmente intento escribir desde un punto de vista neutral (no cuento anecdotas nunca) pero por culpa de ustedes paso a interactuar y abrir mi… pecho, para mostrarles lo que tengo adentro: pulmón, riñon y lo otro. Bícep.
Ok, se ve que un lector en un intento heroíco se acerca a mi omnipotencia y me comenta:
“Meresunda, vos te enojas mucho. Te la pasás criticando, sos un infeliz, no disfrutás tu vida”.
Bueno, para un poco tu carro de frutas, Víctor. Fuiste escuchado, ahora vas a recibir la penetración cultural que increpaste al animarte hacer contacto visual con mis, como dije antes, penetrantes ojos. Vieron, penetro a granel.
Ok, para dar un feedback correcto, tengo que ir por partes.
Me enojo mucho. Podés apostar tu culo a que sí. Me enojo porque tengo razones para enojarme, porque vivo en un país lleno de forros, garcas, pelotudos, ignorantes, hijos de puta. Y no hablo sólo de políticos, funcionarios, gremialistas, sindicalistas, etc. Hablo también del pueblo. El querido pueblo. El unido pueblo. El pueblo que se caga a sí mismo, que se vende por dos monedas, que no sabe sumar, que insulta su propio habitat ensuciándolo, que no le importa aprender porque ser ignorante es más comodo, que no le interesa trabajar mientras le den dinero, que se caga en el prójimo para beneficiarse, que roba cada vez que tiene la oportunidad, que abusa del sistema, que corrompe lo ya corrupto, que grita y se queja sin tener idea lo que reclama, que destruye su propia familia, que se alimenta de basura mediática, y que además de todo eso, convive forzadamente y a la vez a gusto con todo lo anterior. Porqué todos sabemos que lo que escribí recién es verdad, y aún así “nosotros los argentinos somos los mejores, los demás son todos putos, los chilenos son boludos, los yanquis son putos, fuera yanquis, no los queremos, nosotros no los necesitamos, somos mejores, aguanten las minitas argentinas, aguante el mate y el asado, afuera capitalistas, viva Perón, viva el pueblo argentino, las Malvinas son argentinas. Vamos Argentina Carajo!!”. Yo me enojo sin razones? Yo debería estar mucho más enojado, pero aprendí a canalizar mi ira en múltiples maneras. Algunas ya las conocen. Otras se van a ir enterando.
Me la paso criticando. No es tan así. Critico cuando siento necesario criticar. Un ejemplo sería el parrafo anterior. En muchas otras ocasiones guardo silencio, porque elijo ignorar la ignorancia y focalizarme en lo realmente importante. Y a través de esta decisión les aseguro que yo critico poco. Muy poco. Pero cuando critico, lo hago con ganas, con voluntad, con pasión. Mis críticas no son una perdida de tiempo, son una base agresiva pero constructiva. Se pueden sacar cosas en limpio de lo que escribo, siempre y cuando sepan aceptar la verdad. Por otro lado, la mayor parte de las personas suelen criticar mucho más agresivamente que yo, y encima son críticas vacías. Pongo un par de ejemplos rápidos para que se den cuanta: “Estos trenes son una mierda, funcionan todos los días mal” (falso), “El gobierno es una mierda, hay que matarlos a todos” (quizás cierto, pero no constructivo), “colectivero, la concha de tu madre, toqué el timbre” (ok, y ahora? cerra el orto y baja en la próxima, y no jodas), “el programa de Tinelli es una mierda” (ok, no lo mirés, no me interesa ni Tinelli ni tu opinión sobre él), etc etc etc. Se quejan sobre todo. TODO. Sobre la tele, el diario, el vecino, el boletero, el colectivero, el colegio, el compañero de trabajo, el servicio de internet, la señal del celular, el restaurant de la esquina, el subte, el campo, la mugre, el paco, el mp3, la lluvia, las bocinas, los gritos, los bancos, la radio, sus jefes, el idioma, su propia ropa, su estética personal, el ascensor, el cigarrillo, la inflación, el estacionamiento, el sueldo, la pareja, su almuerzo, los inmigrantes, los pronósticos del clima, la cola del super… Yo critico mucho?
Soy un infeliz. Creo que está de moda utilizar esa frase como insulto, al igual que la homosexualidad. “Sos un puto”, “Sos un gay de mierda”, “Sos un infeliz”, etc. O quizás sobre la creencia religiosa de cada uno. Que se yo, creo que esta parte no merece ser analizada ya que es un intento de insulto sin respaldo real. Yo soy feliz, en serio. Si alguien cree lo contrario, que diga explicitamente porqué (si es que le interesa), y ahí hablamos, sino, los insultos pelotudos a otra parte. You, ignorant, fog off, you shit.
No disfruto mi vida. Ah, sí? Por qué? Por criticar? Por enojarme? Por tener un blog? Ja, sí. Exactamente. No contemos mi trabajo, el cual no considero trabajo ya que lo disfruto, o mis hobbies, que son muchos, o mi cerrado círculo de pocos amigos, o mi música, o mis relaciones sexuales, o simplemente yo. Sí, yo me disfruto. Frecuentemente. Meresunda.
Lloren lágrimas de compasión por ustedes mismos, lágrimas de remordimiento por como son, y lágrimas de envidia cuando me ven desnudo y dicen “mierda, con razón necesito guita para tener sexo, ojalá tuviese semejante rótulo”. Sí, porque tengo un rótulo, viste, y cuando escuches gritos de dolor a mitad de la noche a lo lejos, es porqué lo estoy usando, y cuando escuches gritos de pánico es porqué lo estoy mostrando, y probablemente a esos gritos les sigan los de dolor. Big dolor for big rótulo.
Así que ni se molesten en hablar de mí. O en pensar en mí. No es necesario, y no vale la pena.
Piensen en ustedes. Y no jodan.
Y lean el blog.